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La famosa salsa chimichurri puede ser una gran aliada en tu cocina, ya que se adapta a infinidad de platos aportándoles un sabor excepcional. Es una salsa fácil de preparar, saludable, sencilla y muy aromática. Tradicionalmente se asocia la salsa chimichurri con los platos de carne, ya que es ideal para acompañar carnes asadas, a la plancha, a la barbacoa… El origen de su peculiar nombre es incierto: no se sabe a ciencia cierta si tiene raíces españolas, indígenas o una mezcla de ambas.

A la carne de cerdo le aporta un realce extraordinario, no dejes de probar tus chuletas de cerdo a la brasa aderezadas con esta salsa, les aportará un toque ligeramente picante que realzará mucho su sabor.

Pero la salsa chimichurri también sirve para aderezar ensaladas e incluso algunos pescados, por lo que merece la pena aprender a prepararla ya que se le puede sacar mucho partido y se puede conservar perfectamente en el frigorífico.

Estos son los ingredientes para que prepares fácilmente tu salsa chimichurri:

  • Entre 2 y 4 ajos machacados o triturados (a gusto)
  • ¼ de taza de perejil picado finamente (solamente las hojas)
  • 2 cucharadas de orégano
  • Un pimiento picante rojo pequeño picado
  • ½ taza de cebollita verde picada
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de comino
  • ½ vaso de aceite de oliva virgen extra
  • ¼ vaso de vinagre
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Sal y pimienta a gusto
  • 1 cucharada de jugo de limón fresco (15 ml)

 

PREPARACIÓN.

  1. Calienta en una sartén antiadherente un poco de aceite.
  2. Añade el pimiento picado, el orégano, el tomillo y el comino.
  3. Mezcla bien estos ingredientes en la sartén pero sin que lleguen a freírse, solamente hay que «templarlos».
  4. Cuando la mezcla de la sartén coja calor sin llegar a freírse y ya se desprenda aroma, añadir las cebollitas, el ajo y el perejil, todo finamente picado.
  5. Agregar el pimentón dulce y media taza de vinagre. Mezclar bien para crear armonía entre los ingredientes, retirar del fuego e incorporar todo a un bol.
  6. Añadir al bol media taza de aceite de oliva y una cucharada de zumo de limón. Mezclar todo bien y salpimentar al gusto.
  7. Colocar la mezcla, que ya se ha convertido en salsa chimichurri, en recipientes de vidrio y guardar en el frigorífico.
  8. Se recomienda consumir la salsa chimichurri entre las 24 y 48 horas siguientes de su preparación. Así alcalzará su máximo sabor y conservará las propiedades de todos sus ingredientes. De todos modos, la salsa chimichurri se conserva muy bien en la nevera durante bastante tiempo, aunque no se recomienda superar los 3 meses de conservación, para que el ajo no se oxide.